Sobre cómo un conejito me ayudó a levantarme.

Sobre cómo un conejito me ayudó a levantarme.

 

Durante la pandemia estuve luchando con una depresión que no entendía (spoiler: después comprendí que era algo más complejo pero es tema para otro artìculo).  

Fue entonces cuando apareció Jojo, un conejito pequeño, frágil, pero esponjoso y suave como una nube. Mi esposo Nico lo trajo para sacarme del silencio y obligarme a tener una rutina lejos de mi cueva personal: había que alimentar, limpiar y cuidar. Y resultó. 

Nunca había tenido un animal “de presa” en mi vida adulta. Pero con Jojo aprendí algo que alguna vez me dijo una doctora: la responsabilidad externa puede jalarte de vuelta, poco a poco, aunque no creas que vales el esfuerzo. Jojo, sin hacer nada más que existir, fue un gran motivador para dar mis primeros pasos fuera del túnel. Me obligó a bajar al piso, a respirar, a hacer algo aparte de hundirme en mi propia cabeza.

 

 

 

Jojo murió joven, por una urgencia mal tratada (era pandemia, con toque de queda y eramos muy ignorantes con respecto al cuidado de los conejos).  Jojo se fue, y me dejó con la tarea pendiente de aprender a quedarme conmigo.

No entiendo aún cómo un animal con más pelo que peso logró llenar tanto espacio, ni cómo me dio paz en medio del desastre. Si eso no es magia, entonces no sé qué será.

 


Y aunque he pasado duelos por otras mascotas, el de Jojo fue distinto. Me empujó a ser más activista que observadora.  Descubrí poco a poco este mundo de fundaciones y activistas que día a día salvan a todo aquello que no sea un gato o un perro: los considerados animales exóticos. 

La vida se encargó de tocarnos la puerta para adoptar a un coqueto Max y a una malhumorada Cruella.    

 

Jojo fue mi puente a fundaciones y personas que, al igual que yo, consideran a un animal no tradicional como parte de su familia. 

Hoy soy voluntaria en una fundación llamada Exóticos Rescatados, donde — con las uñas y a punta de donaciones — rescatamos conejos y animales exóticos (ellos mucho más que yo; en serio hacen una pega maravillosa).

 

Su instagram: @exoticosrescatadoschile


Quienes convivimos con conejos entendemos que hay vidas que no caben en la categoría de “mascota común”, y que el abandono no es menos grave solo porque sus víctimas son pequeñas o domésticas.

Como parte de ese compromiso, uno de los proyectos que lidero en el universo OMF es vender cuadros con conejitos, pero que automáticamente donan $3.000 CLP a Fundación Exóticos Rescatados de Chile para apoyar cuidados, tratamientos, rehabilitación y sensibilización.

Cada cuadro no es solo un objeto: es un acto de resistencia contra el abandono emocional – tanto de animales como de personas.

 

Si quieres ayudarnos a seguir rescatando animales que no sean perros ni gatos:

  • Sigue a Exóticos Rescatados / Fundación Exóticos Rescatados en redes sociales para conocer rescates, campañas y oportunidades de voluntariado. SIEMPREEEE hace falta plata porque son MUCHOS los casos que llegan :(

  • Si puedes, adopta con responsabilidad o apadrina un conejo, cuy, loritos (hay varias especies) con necesidades especiales.

  • Difunde su labor: comparte su historia, comparte datos.

  • Compra arte con propósito: cada cuadro con conejitos en OMF apoya directamente su causa.

---------------

Y si el peso de los días se siente más fuerte... respira. Te entiendo.

No estás solo/a, aunque a veces el silencio haga creer lo contrario.
Hablar es un acto de valentía.

Tu salud mental es el punto de partida hacia todo lo que mereces, incluso si hoy solo puedes dar un paso pequeño, o cuidar de un animalito que te recuerda por qué seguir aquí.

Te dejo aquí el link del equipo de Mindy por si estás buscando por donde empezar:  WEBSITE MINDY